Rampas, veredas y calles: «Quiero tocar el corazón de las personas que están encargadas de esto para ver si se puede llegar a una solución»
Graciela Lazo fue quien arrojó la frase con la que titulamos. Esta mañana se acercó a nuestro diario para contar su testimonio, y para referirse a la problemática en materia de discapacidad que atraviesa Monte. Es discapacitada desde los 10 años.
«He hablado con distintas personas (del municipio) de porqué no había rampas, todas me prometieron o se justificaron. Hablé con la directora de discapacidad (Roberta Cacace) y dijo que iba a hacer el sacrificio de hacer rampas».
En frente al Rancho de Rosas es inaccesible para todos, ni para discapacitados ni para personas que no tienen problemas físicos. Vengo al hospital seguido y la rampa de acá (El Pehuén) está destruida u ocupada.
En el centro soy yo la que me encargo de ir a buscar al personal que está obligado a hacer multas (Tránsito-Convivencia Ciudadana). Es imposible trasladarse. Los únicos que realmente están preocupados son los familiares con discapacidad.
Ni hablar de los baños de los bares. Cuando voy a un bar tengo que ir al baño de otro que está al aire libre -que tiene un baño para discapacitados.
Quisiera que nos busquen a los discapacitados (Ejecutivo-políticos). Porque solo aquel que está en el problema sabe lo que necesitamos. Le pido a Dios que ablande el corazón de los que están encargados de esto, no creo que tengan que hacer una gran inversión para poner rampas.
Le pido a Dios que sensibilice el corazón de cada persona, que nos vean no como un obstáculo, sino como que también queremos ser parte de esta sociedad.
Yo ando por la calle, siempre pidiendo que tengan paciencia con los discapacitados (los automovilistas les hacen señas de luces para apurarlos), que nos tenemos que trasladar por la calle. No es fácil, porque tenemos miedo, estamos muy cercanos a los vehículos. No se nos antoja andar por la calle, no podemos trasladarnos por las veredas.
Falta de rampas, no puedo entrar a las farmacias, debería -como persona- poder entrar a cualquier comercio. No puedo entrar a comprar lo esencial, porque yo vivo sola, yo me traslado todos los días.
Trabajo para mantenerme, hago panificación empanadas.![]()
En redes la encontramos como Grace Morena. WhatsApp (2226)-605-861.

No somos tantos discapacitados, tal vez por eso no nos escuchan. El Estado tendría que estar en estos momentos.
Yo cruzando la ruta para ir a algún lado tengo que tomarme un remis, porque con la silla tampoco puedo cruzar las vías -la vía es terrible para cruzar-. Una vez que cruzas no nos podemos trasladar. Sobre la ruta tampoco podemos ir.
Yo como discapacitada a veces estoy muy dolida. Yo voy a Tránsito-Convivencia Ciudadana y los busco cuando no puedo subir una rampa -auto estacionado-. Los espero hasta que vienen. Falta control, quizás están en otro lado trabajando, pero en el centro no están», fue parte de lo que dijo esta luchadora en diálogo con M24N.
La grabación la cerramos con un buen apretón de manos, como se merece Graciela. Ella, desde su silla, fue este viernes la voz de muchos y muchas.
